Avena, te estado mirando esta mañana, llevo un tiempo mirando la inocencia.
Entra en casa, la madeja se enreda por las estanterías y enredará tus tobillos.
En la puerta de mi habitación el viento vuela mis textos.
domingo, 28 de mayo de 2023
Inocencia
Avena, te estado mirando esta mañana, llevo un tiempo mirando la inocencia.
lunes, 8 de mayo de 2023
Sopa de avena
Sopa de avena para cenar
dabas a tus caballos
Avena, era de noche y tú, incesante en la cocina, afanado en ti, como es tu hábito cuando soledas, cuando los demás te admiramos y miramos y te olvidamos y entonces, iniciamos conversaciones de las que mueren al comenzar y en ese breve instante aparecen las líneas que entonces nos desunen y de pronto huele a sopa, sopa de avena para tus caballos, los llamas y vuelven a casa antes de que termine la noche, antes de que tú también te duermas.
Nosotros callamos y sonreímos a tu espalda, como para que no veas que deseamos imitarte, porque sentimos pudor de estarte mirando sin hablar, de perder el hilo de las conversaciones, de deternenos parando el momento en ti, otra vez.
Resuena la noche, bostezas sin sueño, no quieres cerrar los ojos, miras a la luna y pronuncias su nombre entre medias risas, buscas nuestra mirada para que te aprobemos e invitemos, para que tal vez te imitemos.
Te duermes.
sábado, 27 de agosto de 2022
oToÑo
martes, 5 de julio de 2022
La playa y el hueco del tiempo
martes, 14 de diciembre de 2021
ACTA 4
cuando me he acercado a la mesa antes para escribir he pensado que escribir un monólogo es como masturbarse
autocomtemplación
hoy no voy a escribir a mis lectores no tengo nada para ellos escribir hoy es un acto simbólico de continuidad una puesta en escena hoy
vacía
hoy me leo
Meleo
jueves, 14 de octubre de 2021
ACTA 3
martes, 5 de octubre de 2021
ACTA 2
Hace 2 semanas que no retomo la tarea, digamos que, he estado enferma.
(Se disculpa y continúa escribiendo).
Hoy, peor que el último martes, me he aproximado a este caos de dientes afilados como de mandíbula de colmillos.
He vuelto a sentir, aunque un poco menos, la misma sensación de no saber por dónde entrar, ¿cómo construir?
Casi no recuerdo cómo lo he conseguido, pero he entrado.
Creo que la llave siempre es la confianza en mi paciencia y saber que está ahí y que yo solo tengo que leerlo.
Hoy he vuelto a sacar el material y a conectar el disco duro. Esto último, el momento en el que se despliega el menú con los archivos y encuentro enseguida el que dice MONÓLOGO, es lo que más me impresiona cada vez.
Rescatar.
Ordenar.
Limpiar.
Leerme.
Y aquí me he acordado de vosotros, lectores, y de Sinpalabras, el alumno con quien tuve sexo cuando yo tenía 43 años y que me inspiró a escribir hermosos textos... Melees.
¡Dios mío! ¡Cuánto material! Me impresiona la cantidad y también el contenido. Imposible resistirse. Voy a escribir el MONÓLOGO y también voy a representarlo. Hay emociones, vivencias, enajenaciones, recuerdos, estructura, imágenes y texto.
Reescribirme.
volver a tener 43 teniendo 52, casi una década más, y no ser la misma pero llevar todo dentro.
¿Cuál es el relato de la vida cuando esta no suena?
¿Dónde está el pasado que sigue presente?
¿De qué tonterías hablamos en nuestro discurso diario de ficción, olvidándonos de buscar lo que no nos dimos cuenta de que habíamos perdido?
Hoy he reescrito el PRÓLOGO, lo he estructurado y temporizado, 15 minutos.
El próximo día tendré el primer ensayo y continuaré con la lista de tareas.






