miércoles, 30 de enero de 2013

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bien reposa la fiera en el antro escondido

Rosalía de castro

e u R í D i C e


ella cabalga aba por el paraje mo
salta teaba las ros ecillas silvestres e hilarantes

ha perdido su boca, de su rostro derretido se desprenden los ojos insonoros, tiene un cordel absurdo en la mano, pero ya no ha vuelto a soñar
tiende su mano   ¿tiende su mano? ...
la mano retoca un bordado de mármol empastado   pero se enfría, el mármol extiende su tacto por la piel tan fina  
la mano

sueña con la muerte, al salir de casa le dijeron que estaría en su camino
piensa Eurídice   piensa
¿Piensa Eurídice?

ha perdido el camino de retorno, no extenderá su mano a Orfeo, porque Orfeo no está, no recuerda nada, pierde la retama de su espalda, se le taponan los oídos con los restos desprendidos de su piel macilenta
está muerta
estaba muerta desde ella

- ¿Estás bien?
- Sí, claro

Resuena el espasmo de Eurídice
Eurídice
¿Quién te ha olvidado?
Orfeo cabalga en su potro inclinado, se borra de la senda el fragmento cansado de las ramas caídas

light here speaks of spring

De nuevo se escucha la voz de la tempestad, tengo pavor a aferrarme a la entena caída, se abalanzan sobre mí, la voz de mi padre se mezcla con el trueno, resuena el sonido de casa en el viento salado, no encuentro el camino a casa.
- Eurídice, escucha, mira, oye, palpa...Eurídice, te am...aba. Se escucha el clamor del silencio, el silencio roto...la mano   otra vez derrotada. Eurídice, escucha. 
Orfeo se gasta, se enloda en su llanto de arena. Orfeo, vuelve, lucha, canta, cierra tus ojos al viento lejano, no escuches la voz de la lanza, recuerda, ama...Orfeoooooo...... 
Pero Orfeo es sordo, Orfeo es ciego, Orfeo ya no canta, Orfeo se ha vuelto de mármol, Orfeo...mi voz se desplaza. Orfeo no me escucha, Eurídice se marcha, la luz se apaga, no hay sonido, no huele a nada. Busco el sulfuro del aire, quiero encontrar el sabor de esta casa. 
No hay casa.

Eurídice, desde ella, no soñaba.

Eurídice sin prisa
Eurídice sin prisa 
Eurídice sin prisa
Eurídice sin prisa
E........


miércoles, 16 de enero de 2013

III


quien enfoca con nitidez y a la altura adecuada, que es la del hombre; quien atrapa o 
captura o más bien absorbe la imagen que está ante él, tiene mucho ganado
(Javier Marías)

The sentence is self-evident ...
if you focus on something you will understand or know more.

But Deza is saying we can do more than 
look he says go beyond looking, looking is a ental process 
he says if you can you should absorb, soak it up, suck it in 
absorb the scene that is focused on without looking or thinking, 

 ... absorbing as a reflex action that needs no mental processing.

II or the fear




El miedo supersticioso que más daño hace, y aun así sirvió de poco, nada sirve contra lo que ya se sabe y más se teme (quizá porque se lo atrae con fatalismo entonces, y se lo procura porque si no es un chasco), y uno suele saber cómo acaban las cosas, cómo evolucionan y qué nos aguarda, hacia dónde se encaminan y cuál ha de ser su término; todo está ahí a la vista, en realidad todo es visible desde muy pronto en las relaciones como en los relatos honrados, basta con atreverse a mirarlo, un solo instante encierra el germen de muchos años venideros y casi de nuestra historia entera.

(Javier Marías)

Tengo miedo, dame tu mano, no hay nadie, no te veo, mamá...mamá...mamá...(suena su voz como un metrónomo, tac...tac...tac...), mi voz me asusta, el pelo se me ha caído, me gustaría mirarme, me parece que en el bolsillo guardaba un pequeño espejo   nada   nada   nada   (suena otra vez el metrónomo   tac   tac  tac)
domesticar, domesticado, domesticarme, domesticarse, myself, myself, myself...do   do   do   la   la   la...y así hasta el infinito.

Me acuerdo de un viejo truco y preparo mis uñas, las afilo con los restos putrefactos de los últimos recuerdos, ¡afilador! (llamo) ¡el afiladoooor! (suena infinitamente en mi memoria el sonido de la flauta aplastada, la boca me sabe a plástico y asumo que nada ha sucedido, que no he vivido)

Me enfundo en las tiras deshilachadas de todos los forros que hoy me he calzado, los guantes de piel negros se me están deshaciendo, no encuentro la funda de las gafas y de nuevo se me nubla la vista otra vez. ¿Dónde han quedado las palabras? Se me ahogan los gritos entre los restos agostados de mis cuerdas vocales. Busco alguna postal que me haga escuchar de nuevo la voz de la vieja ciudad, la boca me sabe a hueso y yo sueño con la densidad del trigo dulce que se respira en sus calles ¿existes? (le pregunto nuevamente) Es la vez doscientos veintisiete que formulo esta pregunta. De nuevo se me llena la boca de leche caducada y me lamento por dejar que se me pasen los días sin contar en mi nevera. Me gustaría estar colgada de la lámpara, pero aquí no hay nada   nada  (lo dije antes ¿no?)
Me gustaría también llamarte, vocearte, arrugarte el nombre con aullidos desesperados, me gustaría compadecerme y compadecerte, me gustaría negarme y negarte, me gustaría.  

Estúpido, me gustaría...no, me gustaría.
Me niego de nuevo.

Escucho el sonido de las noticias en la radio, la lavadora que calma, el lavaplatos que me recuerda metronómicamente que estoy en el hogar, la ropa tendida ¡¿tendida?!, el olor de la cocina fregada con la comida acabada del sábado, la luz de la nevera, el sonido del congelador. Me refugio en los espacios vacíos, no me refugio. Tengo miedo, el monstruo aguarda en el límite de las puertas y no me atrevo a salir. Ya no me gusta que me viole, no me gusta   gustar. 

He aprendido a no pensar, pero el vapor de la plancha recorre absolutamente los pasillos de mi cerebro. Pasa un avión, he perdido la cuenta, necesito aire, el agujero permanece estático, ¿dónde está mi cámara? se me ha ocurrido hacerme otra foto en el reflejo de mi maleta. ¿Vienes? ¿A qué hora? ¿Estás en la oficina? ¿Cuánto vas a tardar? ¿Viajas sola? No tardes, me estoy ahogando...¿qué? tac   tac   tac   ¿? ¿? ¿? ¿?     y danzan en los raíles del tube tubo taba taba taba taba taba                                                                     me voy
¿cómo? que me voy ¿cómo? que me marcho ¿cómo?                        no puedes salir, estás en un agujero.
(...)

martes, 15 de enero de 2013

I


- No debería uno contar nunca nada, ni dar datos ni aportar historias... 
(Javier Marías)

- This sentence must be taken in context: it introduces the following paragraph, and indeed the whole book. Taken on its own I do not agree with this sentence. It would make life too lonely. But I am interested in the reasons given for this statement.

- ¿Cuál es tu interés?

- Later in the paragraph he goes on to describe how a story, once told, takes on a life of its own. Whatever story you tell, whatever you say out loud in the presence of another, is now beyond your control. The story will be retold, confidences will almost always be broken. Because at sometime the secrets that you have shared will be used against you. He is wary of even knowing anything. The final sentence sounds a warning, one that finds easy resonance with me: "No, I should not tell or hear anything, because I will never be able to prevent it from being repeated and used against those I love, to condemn them." 




martes, 25 de diciembre de 2012

¿ Madrid 2012 ?


Me he vestido tres días seguidos con la misma ropa, tal vez por rebelarme contra este mundo de hábitos que no comprendo. Cada día me he preguntado delante del armario qué prefería ¿té o café?, todos los días la misma pregunta, entonces, me lanzaba hacia los vaqueros, el jersey morado que rescaté de la basura y mi chaqueta de cuero de un pound que aún huele a viejo. Al final siempre elegía té, también por romper la rutina de esta ciudad de recuerdos cristalizados. Alguien me toca el hombro por detrás y me dice que mire el caleidoscopio, pero en ese momento me escuecen los ojos tanto que no doy a basto con el suero fisiológico, las manos se me anegan de botecitos esterilizados que he abierto sin darme cuenta de que ya tenía otro en la mano, y otro más, y otro más, y así hasta que me he olvidado de lo que estaba haciendo.
¡Bien! Por esta vez nadie me ha visto y puedo salir a la calle, no quiero encontrar nada que pueda reconocer y me maquillo los hombros con el agua de las aceras, de pronto me entran unas ganas enormes de dibujarme acuarelas por el cuerpo y busco desesperadamente el pincel, lo he olvidado en casa, claro, con las prisas. No importa, pasaré otra noche más sin mis acuarelas, sin embargo, he logrado pasar desapercibida. 
Estoy sola, mi piel y las aceras.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Sin anestesia, por favor


El otro día escuché en la radio que Shubert se enfrenta a la vida sin anestesia, de modo que me decidí a tomar el séptimo té de la mañana y ponerme a asfaltar el suelo de la cocina. La verdad es que con el sol que entraba sentí sueño y me quedé dormida sobre el asfalto aún húmedo. Cuál fue mi sorpresa cuando al despertarme en mitad de la tarde, ya de noche, comprobé que no podía desprenderme del suelo. Llamé a mi madre, pero claro, no pudo escucharme porque hace ya muchos años que no vive conmigo; llamé a mi perra, pero tampoco pudo venir, no sé la verdad. Yo veía la lámpara y recordaba con alegría los días de verano, cuando me balanceaba en la cocina bajo el cielo de Londres y me aferraba al cable para que el tiempo no me llevase. Pero el tiempo te atrapa y te hace perder la memoria de quien fuiste, te fusila en el retrete mientras luchas por expulsar la última gota de tu cistitis crónica y te duele en la frontera de tu útero. 
No hay nadie, no habita nadie y el bosque se ha vuelto inodoro, e insípido, ¡ja!
Cerré los ojos para intentar olvidar mi estúpida situación y me acordé de cuando me quedé encerrada en la pantalla del ordenador. Siempre lo mismo, me dije, los objetos siempre me atenazan.
Y de pronto la navidad parece verano y el verano septiembre y los días relojes de arena y el tiempo perdido trabajos de amor y los dedos facturas de la comunidad y mi vida un tejido lunar y tú, no seas mi sueño.