viernes, 28 de noviembre de 2014

Brixton

Me gusta tanto cruzar la Gran Avenida de Brixton para tomar el metro. 



Cuando caminas entre la gente, de pronto te olvidas de quién eres, porque ya no estás, porque tu presencia deja de ser en este centro del mundo. 







Cuando cruzo la Gran Avenida de Brixton para coger metro, parezco parte de una red que se entrelaza sin chocar. Porque cuando cruzamos entre los coches tocándonos sin sentirnos, somos parte de una ciudad invisible porque el semáforo que atraviesa la Gran Avenida de Brixton es una ciudad de paso donde sus habitantes caminan y entran y salen y se mueven en esporas.

Writing against the clock


Our intimacies wear each morning a very smart clothes. We´re so cool! Did I say that? Our poor intimacies loss a battle in each shameless drink of tea. "Would you like a cup of tea my darling?" I say. "I´d love a cup of tea!" She says.

Recuerdo cuando recordaba cosas de antes, cuando en cada sorbo de té podía revivir el pasado y no me tenía que preocupar por si se borraban los recuerdos, esas partículas que se van yendo.

Urban snakes... 
Have you meet any of them around you? 
I´m seriously thinking to live with the foxes.

Sigo soñando y en mis sueños como en los sueños de todas las personas porque todas las personas tienen sueños aunque no los recuerden porque mis sueños no me hacen especial solo correr por la cama y sudar y correr hasta alcanzar el borde y la esquina y saltar sobre Ella que duerme profundamente y que dice que no sueña aunque alguna noche algún sueño la ha impactado pero no me extraña porque con todo el movimiento, ya no recuerdo cuando no soñaba.

All Starbucks coffees taste the same, no matter what city you are.

Estoy tan delgada que no me puedo depilar entre los huecos.

Since I´ve come back from Spain I realize a city is considered for its shoes. The quality of the London shoes is extreme.  




viernes, 5 de septiembre de 2014

Contorno / Outline


Lengua / Tongue


Brazos / Arms


Tendons / Tendons


Dedos / Toes


Hombro / Shoulder


Piel / Skin


Pezones / Nipples


Tórax / Thorax


Codo / Elbow


viernes, 22 de agosto de 2014

http://wildclubspitalfieldsfarm.tumblr.com/


He cambiado mi coche por una bicicleta, el colegio  por una granja, Copasa por el huerto de mujeres de Brick Lane y los huevos anónimos por huevos de gallinas con nombre, el café por el té, desayuno Marmite y hoy, me he sentido aliviada cuando ha llegado la lluvia.

domingo, 27 de julio de 2014

What is to be an artist?

Dear Robert,

Often as I lie awake I wonder if you are also lying awake. Are you in pain or feeling alone? You drew me from the darkest period of my young life, sharing with me the sacred mystery of what it is to be an artist. I learned to see through you and never compose a line or draw a curve that does not come from the knowledge I derived in our precious time together. Your work, coming from a fluid source, can be traced to the naked song of your youth. You spoke then of holding hands with God. 


Remember, through everything, you have always held that hand, grip it hard, Robert, and don´t let go. 


The other afternoon, when you fell asleep on my shoulder, I drifted off, too. But before I did, it occurred to me looking around at all of your things and your work and going through years of work in my mind, that of all your work, you are still your most beautiful. The most beautiful work of all.



                                                                                                                                                     
                                                                                                                                            Patti 


RX



No llegó a pasear por los recortes de arenisca, el paisaje lunar le helaba la pelvis. Su sueño le paralizaba una y otra vez. Respirar, recordar, retumbar, revolver persistente en los huecos de los huecos a ver si sale algo más, algo de la nada que aquí se hacía lleno.
La casa ha quedado parada en un instante, un pequeño momento de tiempo antigeométrico, desarticulado e improvisado.
Entonces el regreso, los fuegos artificiales que estallan y se quedan paralizados en un fotograma instantáneo, un, dos, o menos de tres segundos. Y todo estaba esperándote, arrinconado y agazapado, abandonado, traicionado y habitado.
A veces ruge y de pronto guarda silencio, pero te mira y no es dulce y la radio suena como si fuese ayer por la noche, como ella, que ya no se deja tocar, que es un reflejo bello, el más bello y ya se ha ido y yo la recorro con mi mano, absurda y solitaria, mi mano. Porque se ha ido, como se van las cosas que no pesan, las perecederas, las que caducan, las que no se pueden apretar aunque cierres los ojos, aunque los aprietes muy fuerte y te imagines que estás en Londres. Y me encuentro imágenes de mí misma olvidadas sobre la mesa, dejadas por alguna mano despistada, por algún nadie literario de mirada torva.  Impregnadas por un polvo de resina sucia, desvencijada, aún estructurada y conversante. Junto a la ventana, perdida o sola o vacía, segura de que nada, existe. Y tecleo el teclado y tecleo el teclado y tecleo el teclado en un intento desesperado de encontrar el sentido de mi vida, y lo encuentro…Byron, Shelly, Colerigde, el opio, el opio, el opio…y la habitación se intoxica de humo, como mis pensamientos, que ya no son pensamientos si no sinsentidos desesperados de encontrar una razón en el paisaje…
El paisaje la importancia del paisaje en la literatura suena el timbre nunca tenemos tiempo otra vez los ojos de Lucía se humedecen nos tenemos que ir yo he llevado mi maleta vuelvo a soñar entre las luces de los fluorescentes el avión las avionetas y las cometas.
Y me desleo en un párrafo equivocado y me lo salto, deshago unos puntos de mi labor porque me he equivocado, otra vez me he equivocado, la pereza, la mentira, la tentación de dejar el punto equivocado, pero lo deshago. Paso la página, siento otra vez el papel en mis dedos, he vuelto a leer, me he traicionado, me he intoxicado, la habitación se ha llenado de humo. Ya nadie puede verme, yo no puedo verme, ella no puede verme, la llamo, la gimo, la aúllo, me froto el lomo contra las paredes, una y otra vez, como me había enseñado, la espero, la espero interminablemente mientras espero para deshacer el punto, me imagino dormida, soñando, deshaciendo el punto,

No viene, me ha dicho que no va a venir, que deshaga el punto, que ventile la habitación, que me desintoxique, que incendie los libros y la casa y todos los recuerdos apilados, que me destile entre la agua marina, que me beba la sal, que me hunda, que me deje diluir, que me olvide de flotar y que cierre los ojos, que los apriete muy fuerte, que aniquile mi mente y yo no quiero escucharla y cierro los ojos y los aprieto muy fuerte y intento dibujarla con mi dedo estirado, meticulosamente, para que no se me vuelva a escapar, para que me lleve de paseo y correr, correr entre las flores con mi sombrero de ala ancha de caracol, gastado, viejo y decadente, decadente como mis recuerdos y como yo misma.

sábado, 26 de julio de 2014

http://ipoem.co.uk/



Santidad del corazón
¡Sí! Existe una santidad para los afectos del corazón
Cuando alguien se muda en pureza y en verdad al amar al otro
O más bien debería ser una santidad
Un reconocimiento de lo Divino
Un sano respeto por la unión sagrada
O dos almas capturadas
Con mutuo afecto y en comunión
Sin conciencia de sí mismo
Tanta delicia compartida
Es aún bellamente inocente
En una era donde la inocencia es súbitamente arrasada por el progreso
En un mundo donde nada es sagrado (nunca más)
Y la vulnerabilidad es expuesta como una oportunidad para la explotación
Los afectos del corazón entonces, deben seguramente ser lo más sagrado
En un mundo donde nada es
Y se debe ser honesto, respetuoso y comprendido
Escuchando los íntimos susurros del corazón
Uno puede aprender algo más valioso y precioso
Para evolucionar a través del amor
Es el mayor aprendizaje espiritual sobre la Tierra
Por el cual todos podrían inspirarse
Desde lo personal a través de lo transpersonal 
Hasta lo incondicional y universal
Emanando como el sol
Cultivando una vida donde previamente no hubo nada
Una iluminación del alma
Un descomunal depósito en la cuenta bancaria del karma del destino
Una inversión que no puede nunca despreciarse, incluso después de vivir
El verdadero papel del amor es elevarse e inspirarse
Infeccioso como una sonrisa
Contagioso como un virus de la risa
Como una expansión epidémica de la risa y el júbilo
Una consciente elección de cada día
Hay realmente un único camino para avanzar
Todo
Es resistencia …
Traducción de Olga Navarro para Cat Catalyst Holiness of the Heart

martes, 15 de julio de 2014

Balance


1.- SÍ 1    NO 2

2.- SÍ 2    NO 1

3.- SÍ ?    NO 2

4.- EL VACÍO





- ...?

- Sí, soy yo.

- Pase.

- ¿Es usted artista?

- ...

- Siguiente...

Salí de aquel despacho como cuando me quedo cegado con el sol. Es una sensación que me desorienta y en cierto punto, me hace olvidarme de donde estoy. 
Siempre que empiezo a desarrollar esta idea imagino que soy escritor. Soy escritor y comienzo a escribir, a escribir esta idea y al momento siento que me aburre, que no tengo nada que decir, que estoy vacío.

Número 4

Decidí caminar hasta casa (uso este verbo porque soy escritor y quiero dar un tono de novela negra).
Encendí un cigarrillo y chupé fuerte. Últimamente el tabaco me daba asco, pero me hacía más hombre. Paré en el bar de la esquina y me tomé un par de cañas. Dejé el aperitivo, mi cuerpo chupado y alcoholizado jugaba de nuevo a su juego favorito. 
Salí del bar, el sol me cegaba, me debilitaba otra vez y me sentía atontado. Necesitaba dormir, sí, eso es, necesito dormir.
Ahora todo era mejor, tenía un objetivo de nuevo, me sentí aliviado. Iría a casa, me desnudaría, bajaría la persiana y me dejaría caer en la cama.
Me metí la mano en el bolsillo, encontré mi diminuto lapicero, mi libreta desgastada, el bolsillo roto, lleno de piedras.
Me chupé la punta del dedo antes de pasar la página de mi novela aún sin terminar.

- Pase por favor.

-

Llegué a casa cegado, perdido, borracho, ya no me quedaban cigarrillos. Me fijé en mis manos, el dedo índice estaba amarillento por la nicotina.
Me decidí a escribir, iba a escribir, iba a escribir en ese mismo momento. En el parque. 
Comenzó a lloviznar, la lluvia se fue diluyendo en la plaza, gotas de lluvia y arena, derretidas, desvencijadas...

Me quedé sentado, mirando el paso simultáneo de los peatones al cruzar el paso de cebra.

                                                                      FIN

lunes, 14 de julio de 2014

jueves, 10 de julio de 2014

martes, 8 de julio de 2014

...Tuesday...













Hoy estoy pasando a limpio mi vida.

El ratón de Waterloo

En Waterloo Tube Station vive un ratón. Es gris, sucio y pequeño.
Camina por el andén como lo haría una mascota. Dejándose ver.

Los viajeros se detienen, sonríen, no quieren asustarlo.

Es verano.

Clapham Common

El parque de Clapham Common es un bosque solitario y oscuro

En invierno

Una playa

En verano

y yo no
 quiero ir a clase

Under the sun

En la calle




Londres es una ciudad curiosa, curiosa cada día, curiosa, como todas. Sus calles...están llenas de gente, de gente, gente. Es gente que mira su Iphone, chequea su Iphone, sonríe a su Iphone, es gente sencilla, es sencillamente gente.
Yo antes, en Madrid, también miraba mi móvil por la calle, pero no me chocaba con nadie.

lunes, 16 de junio de 2014

Camino del Cierzo


Cuando estoy en Madrid nunca puedo respirar.
Cuando estoy en Londres nunca me ahogo.
Repito frecuencias desubicadas, abro brechas en el aire, camino sin estrujar las ramas de absurda hierba que no cierra mi paso.
Y no puedo respirar, como cuando no puedo respirar, pero sin motivo. No intento escribir la frase, porque no hay gramática.
Cuento las baldosas de la acera hasta perder la cuenta y entonces vuelvo a empezar. Me peleo con los espacios no conocidos y aprieto los ojos muy fuerte, como cuando se me caían las piedras de los bolsillos.
Alguien me interrumpe en mi vacío.

-Se le ha caído.

-¿Qué?...What?...¿Qué?

Me mira desde muy lejos. Son los segundos justos de quien espera antes de irse, sin seguir lo que empezó, porque realmente había dudado ya antes de parar.
Se va.
Se me ha caído. Mi diario. Este no es el diario de Londres. Lo recojo por si acaso, lo sujeto flojo, con la esperanza de que se caiga de nuevo. Camino.
Los belfos me ablandan las comisuras y la saliva empuja y se abre un surco, goteo, las baldosas de la acera me pretenden.
Agujeros, piedras, vacíos en mi ropa.
Intento pasar desapercibida y reanudo la cuenta.

1...2...3...4...

viernes, 23 de mayo de 2014

...sábado...la ratonera...


La verdad es que parecía que ya vivíamos, o vivía, sin ser pasado imperfecto de subjuntivo, en una casa normal, una casita pequeña, pero muy cuca.
Entonces Alicia otra vez, la casa se ha vuelto pequeña, tan pequeña que ya no es habitable. Nos hemos arrinconado en el espacio que hay entre el sofá y el suelo, pero es muy incómodo, sobre todo para ella, que sin ser Alicia, es gigante. Yo intento no moverme, pero como no paro de toser a cada golpe de tos me doy con la espalda en el suelo del sofá y me está saliendo un moratón horrible. Ella quiere mirarlo a toda costa, pero yo le dijo que no se mueva, que luego no va a poder volver a encontrar la postura y con lo que aquí tardan en venir para solucionar cualquier reparación pues que se le pueden ir los meses, no sé, la verdad es que ya no sé qué decirle porque la situación es tan descabellada que disimular es peor que no, pero una siempre piensa con esta moralina cristiana que le dejó no se sabe quien, que mejor no hablar de lo malo, aunque sea evidendente, porque así todos se sienten mejor. Yo me pregunto si ella se siente mejor.
Hoy no comemos, se nos ha olvidado con tanto pensar en como acomodarnos, y otra vez la tos.

viernes, 28 de marzo de 2014

Adolescentes


Recojo mi bufanda, se me ha caído entre el caótico ensamble que forma la plaza, el parque, la calle, la acera, la gente, los periódicos, the tube...son todo puntos inconexos que no se dirigen a ninguna parte, como Londres, sin dirección.

Alguien me ha avisado de que se me caía, he mirado su cara de cacahuete, sus ojos de insecto apuñalado, su olor de madre de vinagre. 

- No me mires, no me preguntes, no te me acerques, don´t touch my stuff...

- Are you Spanish, are you French, are you Spanish, are you Spanish...what..? what..? shut up, are you Spanish, miss, miss, miíss...

Me estoy tragando la bocanada de vómito, pero va a volver, sé que va a volver porque siempre pasa. 
Están delante de mí, con su cara aplastada y brillante de pasa prematura, apestanto a sudor y
colonia de marca o de mercadillo, o a sudor mezclado con la colilla rechupada del último cigarrillo. 
Desgarbados, desaliñados, sin belleza, sin sentido, abortados y embotados y embobados, embrutecidos, uniformados, repetidos, repetidos, repetidos...every where.
Y lo he hecho, he mirado, he dibujado con mis pupilas montañas de adolescentes asesinados, descuartizados, desangrados...y caminaba con mis Doc Martens de tacón de aguja y clavaba la punta en su carne deshidratada, cercada de infancia y mancillamiento, deshilachada y perdida. Caminaba, clavaba una vez más el tacón y sentía el sonido aceitunado de su piel apretada y tenía que esforzarme para mantener el equilibrio. Arriba, más arriba, montañas de muertos, y los odiaba y los expulsaba y los olvidaba mientras olvidaba que un día los amé, porque no son nada, tan solo el error fallido de un experimento de laboratorio...

Aún tengo los bolsillos de mis pantalones rotos y se me pierden las palabras.

Arriba, estoy arriba, pongo mi culo sobre sus cuerpos desparramados y me olvido de que existen, de que algún día existieron. Tiempo erróneo que solo pasa una vez y tan fugaz, que no es nada, los eternos olvidados que un día me desviví por revivir.

Descanse en paz

Antes...ahora


Antes era una persona, ahora soy una lombriz. Antes era una profesora, ahora soy una aspiradora. Antes barría la casa, planchaba mi ropa, regaba las plantas, paseaba a mi perra, ahora no soy nada.
Esta noche duermo sobre una montaña de ropa sucía, es la única manera de no hacerme pis en la cama, la taza de wáter es inaccesible. Antes, pesaba 63 kg, ahora, no tengo báscula. Antes tenía sentimientos, ahora solo emociones. Antes tenía amigos, ahora miro sin ver, oigo sin escuchar, no hablo, no toco, no huelo. 
Nariz de hojalata, pezón de chapa, dedo de alambre.
Antes creía, ahora no creo. Antes creaba, ahora cultivo acelgas. Antes tenía voz, palabras, sílabas, ahora recojo mis pensamientos en un único sonido de mantequilla de cacahuete. Antes era amable, ahora no respondo, antes me gustaba imaginar, ahora no pienso. Antes, antes, cuando era grande...

jueves, 27 de marzo de 2014

Itaka, Constantino Kavafis


Cuando emprendas tu viaje a Itaka 
pide que el camino sea largo, 
lleno de aventuras, lleno de experiencias. 
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes 
ni al colérico Poseidón, 
seres tales jamás hallarás en tu camino, 
si tu pensar es elevado, si selecta 
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo. 
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes 
ni al salvaje Poseidón encontrarás, 
si no los llevas dentro de tu alma, 
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo. 
Que muchas sean las mañanas de verano 
en que llegues -¡con qué placer y alegría!- 
a puertos nunca vistos antes. 
Detente en los emporios de Fenicia 
y hazte con hermosas mercancías, 
nácar y coral, ámbar y ébano 
y toda suerte de perfumes sensuales, 
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias 
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaka en tu mente. 
Llegar allí es tu destino. 
Mas no apresures nunca el viaje. 
Mejor que dure muchos años 
y atracar, viejo ya, en la isla, 
enriquecido de cuanto ganaste en el camino 
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.

Itaka te brindó tan hermoso viaje. 
Sin ella no habrías emprendido el 

Howl by Alan Ginsberg (for Carl Solomon)



I

I saw the best minds of my generation destroyed by madness, starving hysterical naked,
dragging themselves through the negro streets at dawn looking for an angry fix,
angelheaded hipsters burning for the ancient heavenly connection to the starry dynamo in the machinery of night,
who poverty and tatters and hollow-eyed and high sat up smoking in the supernatural darkness of cold-water flats floating across the tops of cities contemplating jazz,
who bared their brains to Heaven under the El and saw Mohammedan angels staggering on tenement roofs illuminated,
who passed through universities with radiant cool eyes hallucinating Arkansas and Blake-light tragedy among the scholars of war,
who were expelled from the academies for crazy & publishing obscene odes on the windows of the skull,
who cowered in unshaven rooms in underwear, burning their money in wastebaskets and listening to the Terror through the wall,
who got busted in their pubic beards returning through Laredo with a belt of marijuana for New York,
who ate fire in paint hotels or drank turpentine in Paradise Alley, death, or purgatoried their torsos night after night
with dreams, with drugs, with waking nightmares, alcohol and cock and endless balls,
incomparable blind streets of shuddering cloud and lightning in the mind leaping toward poles of Canada & Paterson, illuminating all the motionless world of Time between,
Peyote solidities of halls, backyard green tree cemetery dawns, wine drunkenness over the rooftops, storefront boroughs of teahead joyride neon blinking traffic light, sun and moon and tree vibrations in the roaring winter dusks of Brooklyn, ashcan rantings and kind king light of mind,
who chained themselves to subways for the endless ride from Battery to holy Bronx on benzedrine until the noise of wheels and children brought them down shuddering mouth-wracked and battered bleak of brain all drained of brilliance in the drear light of Zoo,
who sank all night in submarine light of Bickford’s floated out and sat through the stale beer afternoon in desolate Fugazzi’s, listening to the crack of doom on the hydrogen jukebox,
who talked continuously seventy hours from park to pad to bar to Bellevue to museum to the Brooklyn Bridge,
a lost battalion of platonic conversationalists jumping down the stoops off fire escapes off windowsills off Empire State out of the moon,
yacketayakking screaming vomiting whispering facts and memories and anecdotes and eyeball kicks and shocks of hospitals and jails and wars,
whole intellects disgorged in total recall for seven days and nights with brilliant eyes, meat for the Synagogue cast on the pavement,
who vanished into nowhere Zen New Jersey leaving a trail of ambiguous picture postcards of Atlantic City Hall,
suffering Eastern sweats and Tangerian bone-grindings and migraines of China under junk-withdrawal in Newark’s bleak furnished room,
who wandered around and around at midnight in the railroad yard wondering where to go, and went, leaving no broken hearts,
who lit cigarettes in boxcars boxcars boxcars racketing through snow toward lonesome farms in grandfather night,
who studied Plotinus Poe St. John of the Cross telepathy and bop kabbalah because the cosmos instinctively vibrated at their feet in Kansas,
who loned it through the streets of Idaho seeking visionary indian angels who were visionary indian angels,
who thought they were only mad when Baltimore gleamed in supernatural ecstasy,
who jumped in limousines with the Chinaman of Oklahoma on the impulse of winter midnight streetlight smalltown rain,
who lounged hungry and lonesome through Houston seeking jazz or sex or soup, and followed the brilliant Spaniard to converse about America and Eternity, a hopeless task, and so took ship to Africa,
who disappeared into the volcanoes of Mexico leaving behind nothing but the shadow of dungarees and the lava and ash of poetry scattered in fireplace Chicago,
who reappeared on the West Coast investigating the FBI in beards and shorts with big pacifist eyes sexy in their dark skin passing out incomprehensible leaflets,
who burned cigarette holes in their arms protesting the narcotic tobacco haze of Capitalism,
who distributed Supercommunist pamphlets in Union Square weeping and undressing while the sirens of Los Alamos wailed them down, and wailed down Wall, and the Staten Island ferry also wailed,
who broke down crying in white gymnasiums naked and trembling before the machinery of other skeletons,
who bit detectives in the neck and shrieked with delight in policecars for committing no crime but their own wild cooking pederasty and intoxication,
who howled on their knees in the subway and were dragged off the roof waving genitals and manuscripts,
who let themselves be fucked in the ass by saintly motorcyclists, and screamed with joy,
who blew and were blown by those human seraphim, the sailors, caresses of Atlantic and Caribbean love,
who balled in the morning in the evenings in rosegardens and the grass of public parks and cemeteries scattering their semen freely to whomever come who may,
who hiccuped endlessly trying to giggle but wound up with a sob behind a partition in a Turkish Bath when the blond & naked angel came to pierce them with a sword,
who lost their loveboys to the three old shrews of fate the one eyed shrew of the heterosexual dollar the one eyed shrew that winks out of the womb and the one eyed shrew that does nothing but sit on her ass and snip the intellectual golden threads of the craftsman’s loom,
who copulated ecstatic and insatiate with a bottle of beer a sweetheart a package of cigarettes a candle and fell off the bed, and continued along the floor and down the hall and ended fainting on the wall with a vision of ultimate cunt and come eluding the last gyzym of consciousness,
who sweetened the snatches of a million girls trembling in the sunset, and were red eyed in the morning but prepared to sweeten the snatch of the sunrise, flashing buttocks under barns and naked in the lake,
who went out whoring through Colorado in myriad stolen night-cars, N.C., secret hero of these poems, cocksman and Adonis of Denver—joy to the memory of his innumerable lays of girls in empty lots & diner backyards, moviehouses’ rickety rows, on mountaintops in caves or with gaunt waitresses in familiar roadside lonely petticoat upliftings & especially secret gas-station solipsisms of johns, & hometown alleys too,
who faded out in vast sordid movies, were shifted in dreams, woke on a sudden Manhattan, and picked themselves up out of basements hung-over with heartless Tokay and horrors of Third Avenue iron dreams & stumbled to unemployment offices,
who walked all night with their shoes full of blood on the snowbank docks waiting for a door in the East River to open to a room full of steam-heat and opium,
who created great suicidal dramas on the apartment cliff-banks of the Hudson under the wartime blur floodlight of the moon & their heads shall be crowned with laurel in oblivion,
who ate the lamb stew of the imagination or digested the crab at the muddy bottom of the rivers of Bowery,
who wept at the romance of the streets with their pushcarts full of onions and bad music,
who sat in boxes breathing in the darkness under the bridge, and rose up to build harpsichords in their lofts,
who coughed on the sixth floor of Harlem crowned with flame under the tubercular sky surrounded by orange crates of theology,
who scribbled all night rocking and rolling over lofty incantations which in the yellow morning were stanzas of gibberish,
who cooked rotten animals lung heart feet tail borsht & tortillas dreaming of the pure vegetable kingdom,
who plunged themselves under meat trucks looking for an egg,
who threw their watches off the roof to cast their ballot for Eternity outside of Time, & alarm clocks fell on their heads every day for the next decade,
who cut their wrists three times successively unsuccessfully, gave up and were forced to open antique stores where they thought they were growing old and cried,
who were burned alive in their innocent flannel suits on Madison Avenue amid blasts of leaden verse & the tanked-up clatter of the iron regiments of fashion & the nitroglycerine shrieks of the fairies of advertising & the mustard gas of sinister intelligent editors, or were run down by the drunken taxicabs of Absolute Reality,
who jumped off the Brooklyn Bridge this actually happened and walked away unknown and forgotten into the ghostly daze of Chinatown soup alleyways & firetrucks, not even one free beer,
who sang out of their windows in despair, fell out of the subway window, jumped in the filthy Passaic, leaped on negroes, cried all over the street, danced on broken wineglasses barefoot smashed phonograph records of nostalgic European 1930s German jazz finished the whiskey and threw up groaning into the bloody toilet, moans in their ears and the blast of colossal steamwhistles,
who barreled down the highways of the past journeying to each other’s hotrod-Golgotha jail-solitude watch or Birmingham jazz incarnation,
who drove crosscountry seventytwo hours to find out if I had a vision or you had a vision or he had a vision to find out Eternity,
who journeyed to Denver, who died in Denver, who came back to Denver & waited in vain, who watched over Denver & brooded & loned in Denver and finally went away to find out the Time, & now Denver is lonesome for her heroes,
who fell on their knees in hopeless cathedrals praying for each other’s salvation and light and breasts, until the soul illuminated its hair for a second,
who crashed through their minds in jail waiting for impossible criminals with golden heads and the charm of reality in their hearts who sang sweet blues to Alcatraz,
who retired to Mexico to cultivate a habit, or Rocky Mount to tender Buddha or Tangiers to boys or Southern Pacific to the black locomotive or Harvard to Narcissus to Woodlawn to the daisychain or grave,
who demanded sanity trials accusing the radio of hypnotism & were left with their insanity & their hands & a hung jury,
who threw potato salad at CCNY lecturers on Dadaism and subsequently presented themselves on the granite steps of the madhouse with shaven heads and harlequin speech of suicide, demanding instantaneous lobotomy,
and who were given instead the concrete void of insulin Metrazol electricity hydrotherapy psychotherapy occupational therapy pingpong & amnesia,
who in humorless protest overturned only one symbolic pingpong table, resting briefly in catatonia,
returning years later truly bald except for a wig of blood, and tears and fingers, to the visible madman doom of the wards of the madtowns of the East,
Pilgrim State’s Rockland’s and Greystone’s foetid halls, bickering with the echoes of the soul, rocking and rolling in the midnight solitude-bench dolmen-realms of love, dream of life a nightmare, bodies turned to stone as heavy as the moon,
with mother finally ******, and the last fantastic book flung out of the tenement window, and the last door closed at 4 A.M. and the last telephone slammed at the wall in reply and the last furnished room emptied down to the last piece of mental furniture, a yellow paper rose twisted on a wire hanger in the closet, and even that imaginary, nothing but a hopeful little bit of hallucination—
ah, Carl, while you are not safe I am not safe, and now you’re really in the total animal soup of time—
and who therefore ran through the icy streets obsessed with a sudden flash of the alchemy of the use of the ellipsis catalogue a variable measure and the vibrating plane,
who dreamt and made incarnate gaps in Time & Space through images juxtaposed, and trapped the archangel of the soul between 2 visual images and joined the elemental verbs and set the noun and dash of consciousness together jumping with sensation of Pater Omnipotens Aeterna Deus
to recreate the syntax and measure of poor human prose and stand before you speechless and intelligent and shaking with shame, rejected yet confessing out the soul to conform to the rhythm of thought in his naked and endless head,
the madman bum and angel beat in Time, unknown, yet putting down here what might be left to say in time come after death,
and rose reincarnate in the ghostly clothes of jazz in the goldhorn shadow of the band and blew the suffering of America’s naked mind for love into an eli eli lamma lamma sabacthani saxophone cry that shivered the cities down to the last radio
with the absolute heart of the poem of life butchered out of their own bodies good to eat a thousand years.


II

What sphinx of cement and aluminum bashed open their skulls and ate up their brains and imagination?
Moloch! Solitude! Filth! Ugliness! Ashcans and unobtainable dollars! Children screaming under the stairways! Boys sobbing in armies! Old men weeping in the parks!
Moloch! Moloch! Nightmare of Moloch! Moloch the loveless! Mental Moloch! Moloch the heavy judger of men!
Moloch the incomprehensible prison! Moloch the crossbone soulless jailhouse and Congress of sorrows! Moloch whose buildings are judgment! Moloch the vast stone of war! Moloch the stunned governments!
Moloch whose mind is pure machinery! Moloch whose blood is running money! Moloch whose fingers are ten armies! Moloch whose breast is a cannibal dynamo! Moloch whose ear is a smoking tomb!
Moloch whose eyes are a thousand blind windows! Moloch whose skyscrapers stand in the long streets like endless Jehovahs! Moloch whose factories dream and croak in the fog! Moloch whose smoke-stacks and antennae crown the cities!
Moloch whose love is endless oil and stone! Moloch whose soul is electricity and banks! Moloch whose poverty is the specter of genius! Moloch whose fate is a cloud of sexless hydrogen! Moloch whose name is the Mind!
Moloch in whom I sit lonely! Moloch in whom I dream Angels! Crazy in Moloch! Cocksucker in Moloch! Lacklove and manless in Moloch!
Moloch who entered my soul early! Moloch in whom I am a consciousness without a body! Moloch who frightened me out of my natural ecstasy! Moloch whom I abandon! Wake up in Moloch! Light streaming out of the sky!
Moloch! Moloch! Robot apartments! invisible suburbs! skeleton treasuries! blind capitals! demonic industries! spectral nations! invincible madhouses! granite cocks! monstrous bombs!
They broke their backs lifting Moloch to Heaven! Pavements, trees, radios, tons! lifting the city to Heaven which exists and is everywhere about us!
Visions! omens! hallucinations! miracles! ecstasies! gone down the American river!
Dreams! adorations! illuminations! religions! the whole boatload of sensitive bullshit!
Breakthroughs! over the river! flips and crucifixions! gone down the flood! Highs! Epiphanies! Despairs! Ten years’ animal screams and suicides! Minds! New loves! Mad generation! down on the rocks of Time!
Real holy laughter in the river! They saw it all! the wild eyes! the holy yells! They bade farewell! They jumped off the roof! to solitude! waving! carrying flowers! Down to the river! into the street!


III

Carl Solomon! I’m with you in Rockland
   where you’re madder than I am
I’m with you in Rockland
   where you must feel very strange
I’m with you in Rockland
   where you imitate the shade of my mother
I’m with you in Rockland
   where you’ve murdered your twelve secretaries
I’m with you in Rockland
   where you laugh at this invisible humor
I’m with you in Rockland
   where we are great writers on the same dreadful typewriter
I’m with you in Rockland
   where your condition has become serious and is reported on the radio
I’m with you in Rockland
   where the faculties of the skull no longer admit the worms of the senses
I'm with you in Rockland
   where you drink the tea of the breasts of the spinsters of Utica
I’m with you in Rockland
   where you pun on the bodies of your nurses the harpies of the Bronx
I’m with you in Rockland
   where you scream in a straightjacket that you’re losing the game of the actual pingpong of the abyss
I’m with you in Rockland
   where you bang on the catatonic piano the soul is innocent and immortal it should never die ungodly in an armed madhouse
I’m with you in Rockland
   where fifty more shocks will never return your soul to its body again from its pilgrimage to a cross in the void
I’m with you in Rockland
   where you accuse your doctors of insanity and plot the Hebrew socialist revolution against the fascist national Golgotha
I’m with you in Rockland
   where you will split the heavens of Long Island and resurrect your living human Jesus from the superhuman tomb
I’m with you in Rockland
   where there are twentyfive thousand mad comrades all together singing the final stanzas of the Internationale
I’m with you in Rockland
   where we hug and kiss the United States under our bedsheets the United States that coughs all night and won’t let us sleep
I’m with you in Rockland
   where we wake up electrified out of the coma by our own souls’ airplanes roaring over the roof they’ve come to drop angelic bombs the hospital illuminates itself    imaginary walls collapse    O skinny legions run outside    O starry-spangled shock of mercy the eternal war is here    O victory forget your underwear we’re free
I’m with you in Rockland
   in my dreams you walk dripping from a sea-journey on the highway across America in tears to the door of my cottage in the Western night

San Francisco, 1955—1956

domingo, 23 de marzo de 2014


Daltim

Burbujas 
de 
poliespán
sonidos
cotidianos
,
que 
se 
mezclan
al 
sol
desayuno
por
primera 
vez
.

jueves, 13 de marzo de 2014

...sunday...espirales...

En las tardes de verano...


...

Puedes entrar en el agujero o estar en el agujero, puedes caer por la rampa invisible y creer que estás escribiendo canciones, puedes soñar, sin soñar, y recoger la madeja que dejó tu madre descuidadamente sobre el  brazo del sofá e intentar tocarla sin tocarla y soñar que te has dormido con la ropa del miércoles por la noche y sentirte en una nada de cuatro paredes que se ha secado de tanto esperar.
Puedes caer por el agujero, sin darte cuenta, sin saltar, sin mirar, sin pensar, pero estás cayendo, caes sin reconocer tu cuerpo y tampoco te miras desde el borde del agujero. Alicia hace mucho que llegó a la fiesta, que toma el resto de su bizcocho mojado en té y que ya se le ha quedado frío de tanto esperar. Alicia ya no se acuerda de ti, hace mucho tiempo que miró hacia atrás y te vio cayendo. Alicia está vestida, su delantal no se ha manchado en el camino, las raíces son tan solo visiones, sueños o pesadillas, pero Alicia no tiene miedo, no siente cada noche el contacto caliente de todas las presencias.
Tu cama está mojada, tu cama se encharca del sobrante de tu cuerpo, te pierdes en tus sueños que no son agujeros, que no pertenecen a países a lugares a tiempos. Y todos vuelven, todos se sientan en el borde de tu cama, para hablarte al mismo tiempo, en distintas sintonías que tú no puedes absorber, porque tu cuerpo está sudado y pejagoso y las manos se resbalan por tu piel, en la noche, sin que puedan rozarte. 
Y no puedes pensar, porque la cabeza se va desgastando y se funden las ideas y el alienamiento y la pesadez y te encuentras a ti misma sin poder verte. Ves el ojo, el agujero oscuro.
Y creas nadas invisibles que ni tan siquiera tú puedes ver y te olvidas del aire que deja tu cuerpo al pasar, porque ya no hay nada, pero creas estructuras invisibles cargadas de sinsentidos y canciones imposibles y trazos incoloros con pinceles chinos. Y te inventas para no olvidarte, para no dejar de mirarte a ti misma, cayendo por el agujero, como hacía Alicia.


...marzos....


Cruzo el puente de London Bridge, la ciudad, los dos lados del río. Es como si no estuviese aquí, como el sueño de un recuerdo anticipado. 
Londres, no es la ciudad de mis sueños, cruzo el puente del río, una vez, otra vez, una más. No, no es la ciudad de mis sueños, mis piernas pedalean sobre London Bridge, los dos lados de la ciudad, el puente del río.

lunes, 10 de febrero de 2014

no where


Me he colgado del balcón, sin hacer ruido, desganada, de noche, hacía frío, como el frío, tan solo como el frío. 
Tengo frío, tengo mis manos frías, tengo las uñas arrancadas y puestas en la baranda del balcón, al sol, para que se sequen, para evitar el agua.
He rasgado mi piel a la luz de las uvas, sola, deshabitada también. He peinado con las diez uñas de mis diez dedos, mi pecho, mis nalgas, mi espalda a retazos, mis muslos adelgazados y rebosando huesos, como los brazos. He esperado pacientemente hasta que ha salido la sangre, a borbotones tímidos, como en pequeñas gotas agotadas. Líneas de sangre, puntillismo...toc...toc...toc... He autorizado al dolor para que duela, para que escueza, para que apriete, y me he dejado caer, y he llorado, he llorado otra vez sobre la calle pisada y mojada, he llorado sobre el dibujo arrugado que soporta el balcón, siempre mojado, oxidado, limpio y florido. He llorado sobre la baranda de no where y sobre las plumas estériles de las voces de la calle y sobre las caras sin nombre que cruzan mi camino, cada día y sobre ti, sobre todo sobre ti que estás muy lejos.
Y me he perdido, estaba en Nowhere y no encontraba el transbordo de mi línea, porque era la misma y la estación se había congelado y la gente cruzaba al otro lado y no veía, porque no tenía ojos, solo las cuencas pulidas y esterilizadas. 

Panic

- ¿Estás bien?
La piel oscura, la mirada triste, preocupada. Su niño en un carrito, estás bien. Y la sonrisa generosa, cuando sonríe y el niño en su carrito y ella preguntando estás bien estás bien estás bien estás bien... Y yo sin saber qué decir y solo thank you, thank you, thank you...
Are you Spanish? I´m here five month ago, I´m Italian, at the beginning this happened to me always... y sube al vagón conmigo y pierde el tren dos veces y me acompaña cinco minutos, como aquellos cinco minutos de amor en Principe Pío, mientras Tea se moría y ella me miraba, porque también quería estar a mi lado, pegada a mí y le dolía el alma porque solo me vería esa vez, mientras se cerraban las puertas del vagón también, en el metro también, en Madrid, mientras yo lloraba, mientras Tea se moría, porque Tea se moría, porque Tea se moría y se moría y se moría cada tarde, colgada de mis brazos, mientras yo lloraba en el metro, como hoy. 
Y ha estado tres minutos a mi lado, con sus labios rojos pintados, con su guardapolvos rojo, como sus labios. Yo iba detrás y su perfume iba quedando sobre mi piel, envejecida y triste, en medio de Nowhere. Y también quería quedarse a mi lado y venir a mi casa de Nowhere para prepararme la cena porque estás tan delgada, pero tenía que disimular, fingirse un héroe y mantener el orden esperadeeo, ser un hombre, aspirar...

domingo, 26 de enero de 2014

276 chopsticks, 127 tenedores, 156 cuchillos, 78 cucharas...


Hoy lo sé, lo sabía...yo no quiero estar otra vez en un aula, enseñando a adolescentes qué es el sintagma nominal, hablando con gente que no quiere escuchar, que no quiere aprender. No quiero organizar unas normas que desprecio, no quiero ser la pieza que engarza el mecanismo de un sistema que mata la iniciativa.
Quiero enseñar en la calle, en los museos, a través del teatro, enseñar desde la libertad.
No creo en los papeles, en las líneas de los cuadernos, en los típex, en los cuadernos de notas, en las evaluaciones, en los claustros, en los timbres...

277 chopsticks, 128 tenedores, 157 cuchillos, 79 cucharas...






Y llegó el pelotón de fusilamiento, la plaza estaba congelada, no por el hielo de la noche sino por las nieves que aguardaban, al otro lado de la cima de la montaña. Era invierno, y el invierno era así siempre en la aldea.
Hacía frío, hacía tanto frío que las manos de los viejos se resquebrajaban como la leña.
Todo el pueblo aguardaba, el espectáculo iba a comenzar. Silencio.
Las pieles de los hombres esperaban resecas junto al muro centenario de la iglesia. Algo sexual se escurría desde los vientres de las mujeres, las manos apretadas, fingiéndose serenas, las sonrisas torvas. Cualquiera podría compartir el aroma de fiesta que desprendía la aldea. 
Todo era distinto, era el día de la higiene, del baño sereno, del peine sobre la raya arando los años de la infancia...la monotonía.

Los pezones de los hombres, que seguían contra el paredón, estaban erectos; de sus bocas el aliento. El miedo El terror El miedo. 
Disimular, fingirse un héroe y mantener el orden esperado, ser un hombre, aspirar...



Desvirgada entre las tizas de tus dedos, con cucharillas de té, con palillos chinos, tailandeses, vietnamitas, con el sillín de mi bicicleta, con tu mirada equivocada en las mañanas de domingo, en la ciudad inmensa, poblada, deshabitada. Desvirgada en la hora de la siesta, desvirgada sin hombres, sin manos, sin un solo rastro de una sola presencia. Desvirgada una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez... 278...129... 158... 80...