martes, 31 de julio de 2012

PÁNICO o 30-7-2012


Cuando me he levantado estaba colgada de la lámpara de la cocina. No sé de qué modo extraño he llegado ahí y me he quedado dormida. El viento entra por el resquicio de la ventana y me da en el rostro. Ya no me recuerda a nada, qué extraño, me digo. Escucho en mi cabeza la guitarra de Jimmy Hendrix y quiero salir al balcón de la calle. Quiero ver pasar el tren detrás del cristal de la baranda por si es un lugar común, un punto de referencia. 
No sé cómo bajar de la lámpara y me está entrando hambre. Tengo que aprovechar porque la comida se me está pudriendo en la nevera, la casa se llena de polvo y la suela de mis Doc Martens está cubierta. 
Se me ha bloqueado la garganta y no puedo tragar saliva, siento que no puedo respirar. Es curioso, me digo, porque es el primer día que me pasa desde que he llegado. 
La guitarra sigue sonando, me pregunto si alguien ha subido el volumen del equipo y se está riendo de mí, por mi extraña ubicación.
Me gustaría llamar a la vecina turca, pero no me sale la voz. Miro al suelo y en la basura se pudre una flor. 
Estoy sola y la calle también está sola. De pronto me pregunto si soy el único ser vivo sobre el planeta y me viene la ansiedad. Aquí en la lámpara es más complicado, porque no puedo moverme por si se rompe el cable y la inmovilidad, acrecienta mi ansiedad. 
Tenía miedo a irme a la cama y aquí en la lámpara no puedo alcanzarla. No sé cuánto tiempo me queda aquí, en la lámpara, pienso que tal vez no pueda volver a pasear por estas calles ni subirme al segundo piso del autobús.
No me importa no comer, pero tengo miedo por si me siento inmensamente sola.

viernes, 27 de julio de 2012

26-7-2012


I'm exhausted.
My eyes sting.
I have worked all day on my theatre monologue.
I have gone out to the balcony so that the breeze caresses my skin.
I want to see the view from afar.

miércoles, 25 de julio de 2012

martes, 24 de julio de 2012

23-7-2012


Me he despertado con la ropa de ayer llena de barro por todas mis pesadillas. Esta noche, la cama se ha revuelto y no he podido conciliar el sueño. Casi no me da tiempo a dormir de noche. En el Círculo Polar apenas dura la luna. Yo intento eludir al amanecer, pero me acosa implacable.
He viajado muy lejos para no encontrarme a nadie por la mañana cuando bajo a comprar la leche, para reordenar todas mis contradicciones mientras me distraigo con esta sonrisa feliz a todas horas, como si estuviese encantada, mientras intento entender qué moneda tengo que sacar ahora. 
He querido borrarme del mapa camino a casa, el sol delataba la soledad y la puerta se cerraba sin ruido. 
En casa, en el balcón corredero donde asoman todas las puertas, he encontrado la paz. Hay un pequeño escalón donde me hago la ilusión de que es verano, de que estoy en casa, y este aire atlántico que continuamente me roza el rostro sin que yo quiera. No puedo esconderme de él, es demasiado sexual para eludirlo y me huele y me encuentra, aunque esté cansada, aunque esté distraída, aunque esté concentrada. No respires, viene una ola de arena...fffffffffffffffffffffffffffff.....plaf!!!
Los vecinos viven en Turquía, su país tiene dos metros cuadrados y se apuntala sobre una alfombra que siempre está tendida en la baranda, como para dismular, como para que ese aire natal, como mi océano, no les dé todo el tiempo en el rostro y sientan demasiado la añoranza.
El verano es extraño porque pone estos brillos que delatan quién eres.

lunes, 23 de julio de 2012

22-7-2012

                                    The sun is the sun is the sun is the sun.


No encontraba la postura y al mismo tiempo me acomodaba como en una casa. He sentido la presencia de lo desprendido. Me he fascinado con lo de siempre, como si no me perteneciera. No tengo nada, no quiero que nada me pertenezca. Me desprendo.
Hoy volveré a dormir con la ropa, desde aquí, no se escuchan las campanas. 
Espirales de música dormida.
Cuando sienta tanto frío, me cubriré sin pensar.

Puntos comunes


Será por lo de los dientes, pero cuando las arañas huecas de la boca aprietan los tornillos que sujetan la mandíbula, todo desaparece. Será tal vez por los días oscuros, por las noches oscuras, por la ceguera de mis plantas remotas, mis antípodas. Será por los días vacíos y por la serena lentitud de la nada. Será por el vacío, será por lo inexistente. Será por el deseo inaudito de mendigar un roce. Será por la miseria insondable de navegar en la arena, de tragar barro entumecido, será por lamer gusanos sin osamenta y rebozarme en las zarzas. Será por verme lejana, retorciéndome en los ecos remotos unos besos auxiliares, será por esta maleza que me recoge el cabello y que me anuda la frente. Será por no ser, será por difamar tu nombre, será por disecar tu existencia, será por nada, absolutamente por nada.

Y de los puntos comunes, solfear frente a los árboles y rebuscar en el misterio. Resonar en el parque y retocar los días con falsedades flamantes. Y buscar otra vez y nadar en el vacío y rebotar de la nada y desaparecerme y no verme y cerrar los ojos y sentir los darditos y expulsarme del reino y destruirme por nada, absolutamente por nada.
Escupe en tu Iphone, reparte sus pedazos y despedaza tu mirada. Nada sirve, nada queda, nada trabaja, absolutamente nada. 
Fuera, cierro los ojos, no quiero, miro hacia otro lado, se calla y me derrama. Me dejo golpear, me hago ofrenda de tu abrazo violento y me autosacrifico. Todo por nada, absolutamente por nada.
Vacío mis bolsillos, ya no llevan peso porque no hay nada. Se me agarra la derrota en una esquina del camino y miro hacia la puerta, hacia la entrada descomunal, no quiero que exista, se me rompe la luna entre los ojos y se derrama su luz espesa y fría entre las cejas. Parezco una silueta extraña, algo invisible y sin trama que se anuda a los hitos inconexos que se enlaza a los instantes regalados, que se elude de entremedias para saltar a la ciudad para expandirse, para regalarse por nada.
Por dentro se pudre el deseo, se decolora el deforme designio de mis órganos, se descuelga la nausea de la hiel y apesta todo y el hedor me delimita en las aceras y el transeúnte se aparta, se aleja con la hiena y me sojuzga. Sola, arrodillada sin certezas, desdentada.
Por nada, absolutamente por nada.