miércoles, 4 de julio de 2012

3-7-2012


Soho, me pierdo en el olor a noddles que mastica la fritura de las gotas de lluvia, recorro el espacio que resta de la suma de los comercios y me vuelvo a perder en el silencio de los nopájaros. Caminar es un movimiento que ya no reconozco, se pone un pie y después otro, pero los pies se fueron con Ulises y ya no recorren, solo levitan.
Trituramos el breve tiempo de los parques marrones que guardan todo el rocío de otros tiempos. Nadie mastica, nadie deglute. Solo los rostros sin voz miran estrellas de otras épocas no remotas.
En casa hay un concierto de risas y por eso decido volver. El 38 me guía perdida por calles similares sin prisa, solo Angel corre sin reloj, solo Angel llega tarde con prisa sin llamar a Alicia.
Verdura semicruda con basmati a la bed, delicioso, tal vez por el sabor de la sábana usada.
El hambre llama con tono agotado y abandonada, me ruega que no recuerde de nuevo el sueño de aquella sábana agotada.
Ahora recuerdo como partí con rostro de niña y mirada espantada.

1 comentario:

Resistencias nulas dijo...
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