lunes, 23 de julio de 2012

Puntos comunes


Será por lo de los dientes, pero cuando las arañas huecas de la boca aprietan los tornillos que sujetan la mandíbula, todo desaparece. Será tal vez por los días oscuros, por las noches oscuras, por la ceguera de mis plantas remotas, mis antípodas. Será por los días vacíos y por la serena lentitud de la nada. Será por el vacío, será por lo inexistente. Será por el deseo inaudito de mendigar un roce. Será por la miseria insondable de navegar en la arena, de tragar barro entumecido, será por lamer gusanos sin osamenta y rebozarme en las zarzas. Será por verme lejana, retorciéndome en los ecos remotos unos besos auxiliares, será por esta maleza que me recoge el cabello y que me anuda la frente. Será por no ser, será por difamar tu nombre, será por disecar tu existencia, será por nada, absolutamente por nada.

Y de los puntos comunes, solfear frente a los árboles y rebuscar en el misterio. Resonar en el parque y retocar los días con falsedades flamantes. Y buscar otra vez y nadar en el vacío y rebotar de la nada y desaparecerme y no verme y cerrar los ojos y sentir los darditos y expulsarme del reino y destruirme por nada, absolutamente por nada.
Escupe en tu Iphone, reparte sus pedazos y despedaza tu mirada. Nada sirve, nada queda, nada trabaja, absolutamente nada. 
Fuera, cierro los ojos, no quiero, miro hacia otro lado, se calla y me derrama. Me dejo golpear, me hago ofrenda de tu abrazo violento y me autosacrifico. Todo por nada, absolutamente por nada.
Vacío mis bolsillos, ya no llevan peso porque no hay nada. Se me agarra la derrota en una esquina del camino y miro hacia la puerta, hacia la entrada descomunal, no quiero que exista, se me rompe la luna entre los ojos y se derrama su luz espesa y fría entre las cejas. Parezco una silueta extraña, algo invisible y sin trama que se anuda a los hitos inconexos que se enlaza a los instantes regalados, que se elude de entremedias para saltar a la ciudad para expandirse, para regalarse por nada.
Por dentro se pudre el deseo, se decolora el deforme designio de mis órganos, se descuelga la nausea de la hiel y apesta todo y el hedor me delimita en las aceras y el transeúnte se aparta, se aleja con la hiena y me sojuzga. Sola, arrodillada sin certezas, desdentada.
Por nada, absolutamente por nada.

1 comentario:

Resistencias nulas dijo...
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