domingo, 22 de abril de 2012

Yonkis




Sé lo que es la droga, ha corrido por mis venas de metal rugiendo sin lava. Ha navegado mis neuronas segando en la memoria las semillas de lo genético. Me habita en su músculo vacío y se levanta en lo penetrado. No puedo saber si aguarda o sueña, si tiene textura o simplemente es otra mentira más. Sin embargo la recuerdo, se acuesta conmigo como una mujer abierta, como una piel extendida que yo rasgo, como una boca imberbe que me busca sin lengua y me besa hasta la garganta. Mujer de pétalos de marfil a quien no conozco, a quien no veo por primera vez. 
Retriégame tu epidermis árida y no sueñes nunca más con mi cuerpo. Solo el sudor contenido en los poros, reprimiendo el verdadero deseo. Gástame en una noche y por la mañana, haz que sea solo, una mancha mojada sobre la sábana. Y otra vez olvidar, olvidarme de mí misma. Y otra vez la dependencia, el deseo que me revienta por dentro y me recuerda este cuerpo mío omnipresente. Reventar en la frontera del beso, en la barrera de las lenguas, en la impúdica mano que habla de acariciar cuando solo puede meterse. La toxicidad de poseer tu cuerpo e inyectármelo mientras ingiero sin copa todo el alcohol no bebido. La adicción de la humedad de tus ojos, la adicción del olor a sebo de tu pelo, la adicción de tu lengua diminuta que se me cuela sin llenar, que no te registra porque yo te he inventado. Lámeme una vez más, cubre mi pubis con tu saliva para que no me duela el cuerpo, escupe en mi vientre para que el peso de tu fluido no me levante en convulsiones.



Héroes de cristal, frágiles formas que se expanden hacia más, invisibles...
Somos en la infinita indiferencia de lo consumido, de lo consumado ??? Soy en la barrera del borde, en el límite de mi sombra intangible, en la luz opaca de la cabeza embotada, en la nada, en el vértigo, en la huida, en dónde ??? 


- ¿Hola? ¿Hay alguien? 
- No. Absolutamente no.
- Pero...hace un rato...hace unos días...hace unos meses...
- No ¡FUERA!
- No, por favor, tengo que encontrarla, es importante para ella.
- No, ¡FUERA!
- .........................................................................................................


Entonces se fue, no preparó la cena, tampoco el desayuno al día siguiente, salió sin más, sin retorcer la mirada para confirmar que había puerta. Incluso, pensó, que la había dejado abierta, que la habría dejado abierta. Pero en lo días bestias, ya no había puertas porque todo era un espacio abierto en donde habían desaparecido todos los edificios.